Me aburrí de no extrañar, y como no me gusta estar aburrida, te invito esta noche:
Tú traes el vino y yo hago la comida.
Tú traes una sonrisa y yo unos ojos luminosos.
Tú prendes las velas y yo las apago.
Tú me regalas un beso y yo un tremendo abrazo.
Tú me cuentas de tus días y yo escucho.
Tú me hablas despacito al oído y yo me cubro en tus susurros.
Luego, me dices que es tarde, que te vas…
Y es entonces, cuando te empiezo a extrañar y dejo de aburrirme de no extrañar… y sueño con el próximo encuentro, ¿cuándo, dónde, cómo? …
Por lo mismo, te invito esta noche, mañana y la que sigue.
2 comentarios:
Señorita:
Navegando por internet, me encontre con esta pagina. He intentado contactarla de todas las formas posibles, pero todo esfuerzo ha sido infructuoso. Usted estuvo por aca hace unos dias. La cuestion es que noté en el joven que la acompañaba un rostro de absoluta felicidad. Nunca lo habia visto... queria preguntar entonces...cual es la receta, que consulte con su compañero el porque de su luminosa sonrisa... y me diera depues el dato.
de anetemano muchas gracias.
Don Dagoberto.
uyyyy alguien está viviendo en las nubes por acá!
jajaja que nena pícara que sos... esta semana te veo si o si, ya no hay excusas para decirte que no a tus entretenidas invitaciones.
cuidate y no te salves.
(NACH!)
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